domingo, 30 de marzo de 2008

Crítica

Dentro del periodismo de opinión, la crítica ocupa un lugar importante. Por lo general, está dirigida a los hechos informativos, pero lo formativo aparece como ineludible proyección.

La crítica aborda temas muy especializados que suponen un periodista experto en los temas que trata, o bien, un experto que, a veces, cumple funciones periodísticas, con el asesoramiento y guía de los periodistas. Tal es el caso de conocidos críticos de arte, cine, teatro, música y otra especialidades, que no son periodistas, pero ejercen esta práctica, dada su autoridad acerca del tema que tratan. Criticar es valorar algo a la luz de la razón. La crítica debe juzgar y discernir tanto lo positivo como lo negativo.

El crítico actúa como mediador entre la obra o el hecho y el público. Como profesional capacitado, ayuda al lector o espectador a comprender y valorar lo analizado.

Es de suma importancia que la crítica sea firmada, ya que el crítico asume totalmente la responsabilidad sobre sus juicios, con una escala de valores propia, que ratifica de manera ineludible y personal lo que publica.

La crítica, en suma, ha de ser analítica y sintética. Su estilo debe ser profundo, preciso, ágil y claro, ya que se juzga, valorando sus elementos. La opinión, en tal sentido, debe ser mesurada y lo más justa posible, evitando la tendencia al elogio y la inclinación a la dureza.
Ejemplo:

CINE: “REY ARTURO” Un compendio de grandeza visual
Agustín Neifert / Especial para “La Nueva Provincia”
Calificación: 7

Dirección: Antoine Fuqua. Elenco: Clive Owen, Ioan Gruffudd, Ray Winstone, Hugh Dancy, Stellan Skargard, Til Schwiger, Keira Knightley, Stephen Dillane. Origen: Estados Unidos (2004). Duración: 126m. Para mayores de 13 años.
Es una superproducción, un “colosal” como lo denominan los colegas españoles, que pretende combinar lo espectacular con el revisionismo histórico, desechando el mito. Aquí no aparece Camelot, ni el Santo Grial, ni su promesa de redención.
El guión de David Franzoni propone un cambio de enfoque. “Seguir con la leyenda –dijo Franzoni– no tenía sentido, cuando había tantas evidencias para apoyarse en la realidad histórica”.
Por esta razón, Franzoni no tomó en cuenta los filmes que habían abordado las leyendas sobre el rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda, como Los caballeros del rey Arturo (1953), Lanzarote y su dama (1962), Camelot (1967), Lancelot du lac (1973), de Bresson, y Excalibur (1981), de Boorman, por mencionar sólo algunos.
Estos filmes se basaron en los relatos de Thomas Malory, quien a su vez se inspiró en escritores franceses del siglo XII (Chrétien de Troyes, Robert de Boron). Estos autores crearon las leyendas celtas sobre un rey que vivió a principios del siglo VI, pero es recién con Malory que ese cuerpo legendario adquirió una cierta unidad.
El punto de partida de Franzoni son los Relatos olvidados de la Mesa Redonda, de John Matthews, que ubica al personaje en lo que hoy es la Gran Bretaña, en la etapa final del Imperio Romano.
En esa época, Lucius Artorius Castus era un soldado al servicio de Roma, que comandaba un grupo de guerreros sármatas (Lancelot y otros) que la leyenda convirtió en los Caballeros de la Mesa Redonda.
Pero Arturo no es un simple monigote. Es cristiano, tolerante y justo, que invoca a Dios antes de las batallas y se afirma sobre las enseñanzas de Pelagio, monje irlandés declarado hereje por sostener la suficiencia del esfuerzo humano para obtener la salvación.
A pesar de la rivalidad inicial, el grupo conducido por Arturo se une a los Pictos –un misterioso pueblo originario de las actuales islas británicas, entonces comandado por el mago Merlín–, para luchar contra las hordas invasoras sajonas lideradas por Cerdic y Cynric, cuyos enfrentamientos culminaron en la célebre batalla de Badon Hill.
Antes de obtener su libertad, Arturo y sus guerreros deben cumplir una última misión: rescatar a Alecto, hijo de un brutal funcionario romano, porque es el ahijado del Papa y elegido por éste para futuras funciones en el Vaticano.
Es en esa instancia que Arturo conoce a Ginebra, la hija de Merlín, que participará en las batallas del Lago y de Badon Hill.
El afroamericano Antoine Faqua –un artesano del cine, responsable de Lágrimas de sol y Día de entrenamiento –no era el más indicado para conducir un proyecto con pretensiones revisionistas. Fue elegido por su capacidad para organizar grandes espectáculos. Aquí hay muchas batallas –a cual más sangrienta–, pero que dejan considerablemente huérfanos a sus personajes (salvo Arturo) de sostén ideológico.
Además del enfoque historicista, Franzoni –quien también escribió el guión de Gladiador, de Ridley Scott– logró imponer su visión respecto del perfil del protagonista. En este sentido, retoma la visión ya enunciada en aquella película: la exaltación de ciertos valores olvidados por el cine, como el honor, la heroicidad y la familia.
“Creo que hay una necesidad –dice– de retomar las historias sobre el honor, porque para la generación de las gaseosas cola y la MTV, la verdad y el honor no significan nada”.
La película es espectacular de principio a fin. Impresiona por la puesta en escena, los grandes espacios abiertos, el manejo de las masas y las batallas correografiadas a la manera de Corazón valiente, de Mel Gibson. Pero la secuencia más original es la batalla del Lago.
La ampulosa banda musical de Hans Zimmer está al servicio de esa grandeza visual. Hay algunos momentos de humor a cargo del gigantón Ray Winstone (Bors) y algunas actuaciones rescatables: de Owen (un Arturo muy sobrio y elegante), Skarsgard (Cedric), Keyra Knightley (Ginebra) y Gruffudd (Lancelot).
La Nueva Provincia, 15 de agosto de 2004

Columna

Dentro del llamado “periodismo de opinión”, aparece la columna como síntesis o antítesis de un género ampliamente relacionado con el denominado Periodismo Literario. Es el escrito que trata con brevedad uno o varios asuntos de interés y cuya característica singular es que aparece con una fisonomía, una presentación constante, y tiene además un nombre invariable.

Las columnas pueden ser vistas e incluso confundidas con la estructura de un articulo, ya que en muchos casos comparten las variantes que ofrecen los géneros híbridos. Su propósito es proporcionar la mayor cantidad de información y comentarla en un reducido espacio. Por ello, las características de su redacción serán: brevedad, concisión, agilidad, sencillez y familiaridad.

Las columnas son escritas generalmente por personal del periódico, o bien, se reciben a través del servicio contratado de agencias o sindicatos. Las agencias son las empresas encargadas de elaborar la información; las más comunes. En algunos países, en cambio, se utilizan los sindicatos, que son organizaciones similares a las agencias, pero, a su vez, se ocupan de temas de índole laboral, entre empleados y empleadores. Las agencias mantienen su prestigio omitiendo el nombre del autor de la nota; en cambio, los sindicatos, a la inversa, tratan de jerarquizar al autor y darle relevancia.

El columnista puede o no firmar sus escritos. Si lo hace, tiene mayor libertad para expresar sus ideas, y el periódico, en su caso, se reservará el derecho de publicación. Hay periódicos que manifiestan abiertamente la adhesión de publicaciones contrarias a su política editorial. De esta manera, consiguen atraer al lector.

1) TIPOS DE COLUMNAS

Existe una extensa variedad de columnas. Se diría que su número puede aumentar, mientras exista la creatividad como fuerza motivadora para su recreación, pero se las puede encuadrar en ocho tipos distintos, a saber:
1) Columna editorial firmada: Es aquella en donde el columnista expone sus propias opiniones con el respaldo del diario.
2) Columna standard: Es la de menor importancia. Reflejan temas triviales. Están escritas en uno o dos párrafos y llevan o no la firma del autor. Puede ser un trabajo individual o de equipo.
3) Columna revoltillo: Posee como característica básica la de insertar otro texto después de un párrafo, que puede ser frívolo: un proverbio, una parodia, etcétera.
4) Columna de colaboradores: Son enviado por los lectores para su posterior publicación y es una de las formas más seguras para hacerse conocer.
5) Columna de ensayo: Es abarcativo de todos los temas. Lo importante es que el autor escriba sin aburrir, sea sincero y espontáneo.
6) Columna de chismografía: Es la que trata de atrapar al lector con temas relacionados con la farándula.
7) Columna de temas cotidianos: Se escribe acerca de temas diversos como ser: la naturaleza, la niñez, la adolescencia, el hogar, etcétera.
8) Columna de orientación: Se escriben temas relacionados con la política. Lo que importa aquí es el lado frívolo. Tiene como objetivo entretener.
Ejemplo:

COLUMNISTA INVITADO
Diseñar una carta de navegación compartida
Carlos “Chacho” Álvarez.
Ex vicepresidente de la nación, director del cepes
cepes@cepes.org.a

En todos los temas relativos a gobernabilidad y desarrollo, mostramos una pertinaz fuga hacia los extremos. Es necesario construir una mirada en común, que implique consenso acerca de hacia dónde queremos ir.
Es fundamental que nuestro país vaya encontrando un sendero de previsibilidad que lo aleje de las polarizaciones, los bandazos y las desmesuras que pueden obstaculizar la conciliación entre la gobernabilidad y el cambio, la muy buena recuperación de la economía con el crecimiento sostenido en el tiempo, y los desafíos coyunturales con una visión más estratégica e integral del desarrollo nacional.
Pareciera que nos cuesta demasiado avanzar en un sistema gradual de reformas enfocadas hacia delante, prefigurando un horizonte de futuro y tratando de construir consensos en esa dirección. Los avances y frenos y las posiciones antagónicas irreductibles han sido características tanto de la política como de la economía.
Desde la perspectiva política, o somos portadores de lo absolutamente nuevo o rehenes de los escenarios tradicionales, aun sabiendo que un camino realista de reformas debe partir dando cuenta de lo existente, pero evitando que lo que se quiere transformar termine imponiendo sus lógicas.
En el tema de las relaciones interpartidarias, o se confronta sin matices o la interlocución se asocia al trueque, al intercambio de prebendas o al mero cálculo táctico de las partes; cuando, en realidad, sería muy importante lograr un mínimo de acuerdos sobre las cuestiones que tendrán implicancias decisivas: la deuda, la renegociación de los contratos, el sistema previsional, el desarrollo científico-tecnológico, la seguridad y la integración regional.
De igual manera, cuando se hace referencia a la necesidad de las apoyaturas para gobernar, el planteo parece ser excluyente: o se descansa en los partidos o en la opinión pública, como si fueran términos imposibles de ser reconciliados o como si el consenso o acompañamiento de una buena parte de la opinión pública no jugase un rol central para avanzar en el sentido de los cambios. Sin embargo, la dinámica que arrastramos de confundir la coyuntura o la noticia del día con una cosmovisión nos lleva a saltar de los extremos de considerar muchos de los cambios necesarios como inauguradores de una nueva época, una suerte de hora cero; o, por el contrario, ciertos movimientos tácticos, como claudicaciones definitorias o la evidencia de la rendición incondicional frente a lo existente o lo anacrónico.
Otro ejemplo sería el controvertido y fallido concepto de la transversalidad. En lugar de asociar a ésta con la emergencia de nuevos sujetos políticos, capaces de superar la polarización entre una oposición predispuesta a ver como negativo todo lo que hace el gobierno o un conjunto de dirigentes —apéndices del oficialismo— sin proyecto ni agenda propia, se la ha descripto infantilmente como la creación de una nueva fuerza política capaz de reemplazar al Partido Justicialista como principal apoyatura del gobierno. La fuga hacia los extremos, tanto en interpretaciones como en movimientos objetivos, termina conspirando contra la renovación y apertura del espacio político, demandas que continúan presentes en una buena parte de la sociedad que se siente huérfana de representación partidaria.
Sobre las visiones de mediano y largo plazo en economía sucede algo parecido: se plantea el desarrollo nacional desde los intereses particularistas o acentuando ostensiblemente las diferencias. Para algunos, o la Argentina se especializa en producir alimentos o no tiene destino. Desde la perspectiva contraria, a veces parece cuestionarse como un contrapeso las ventajas que nos otorga gran parte de nuestra producción primaria en tanto posterga la conformación de un perfil productivo liderado por las manufacturas. Y, en verdad, nuestra viabilidad va a depender de ir a un modelo agroindustrial y de servicios integrado, articulando la producción de bienes primarios a una cadena productiva capaz de generar una industria de bienes diferenciados y competitivos en el mundo.
No vivimos una época en que la renta de los productos primarios podía aplicarse simplemente a un desarrollo industrial generalizado, como pudo ser el período de los años 40 o 50. Las intervenciones estatales —las políticas públicas— deben tender a facilitar esas condiciones de equilibrio, integración, competitividad y encadenamientos productivos hacia adelante y hacia atrás, que permitan articular el perfil exportador con el desarrollo del mercado interno, para ir hacia un país inclusivo y socialmente cohesionado.
En este contexto, también el papel del Estado queda sometido a la polarización conceptual: o se lo pretende ausente en el diseño de políticas y como estimulador de sectores competitivos con capacidad de desarrollo y de generación de empleos o se le pide que vuelva a convertirse en un Estado “bobo”, subsidiando ineficiencias o asociándolo a sectores prebendarios que subsisten u obtienen rentas extraordinarias gracias a los dineros públicos y al esfuerzo de toda la sociedad.
Estos ejemplos, que cruzaron o cruzan todavía algunos de nuestros debates, evidencian una inclinación a sobreactuar ciertas tendencias centrífugas o alimentan la diferenciación por la diferenciación misma, en tanto lo que urge es una especie de carta de navegación compartida, es decir, trazar las líneas gruesas de un proyecto-país.
En definitiva, una mirada y percepción común; no sólo de dónde partimos sino principalmente hacia dónde queremos ir.
CLARÍN, 15 de Agosto de 2004

Cartas de lectores

Las cartas de lectores conforman una sección del diario que puede ser fija. Cada carta puede contener sugerencias, apreciaciones, recuerdos personales, elogios, etc., expresados por las personas que leen el diario. Las quejas y los reclamos, especialmente, suelen ser los temas más abordados en esta sección.

La estructura organizativa no sigue normas fijas, pues, depende de quien escribe, del tema y la intención del trabajo. En líneas generales, en la mayor parte de las cartas se pueden prefijar en la siguiente ordenamiento: Presentación del enunciación; Motivo de la carta y exposición del hecho. Por cuestiones legales en el contenido de las mismas, se requiere que las mismas sean firmadas por el autor y acompañe los datos necesarios para verificar la identidad del autor.
Ejemplo:

Los paros en la educación
La Nueva Provincia, 1 de Agosto de 2004
Los conflictos que afectan a los gremios docentes y auxiliares de la educación, sobre todo debido a su larga duración, están resultando altamente preocupantes. Y más preocupantes aún si nos detenemos a pensar si estos conflictos no estarán siendo estimulados por el propio gobierno, ya que si bien es cierto que nadie puede ignorar que una gran cantidad de docentes y empleados de la educación recibe por su trabajo salarios que están por debajo de la línea de pobreza, también es cierto que la mayoría, por no decir todos los padres de los chicos que van a la escuela pública, está en la misma o peor situación, porque aquellos que aun a costa de grandes esfuerzos han podido hacerlo, envían a sus hijos a escuelas privadas.
Esto convierte a los conflictos en una lucha de pobres contra pobres, que no afectan en nada el funcionamiento del gobierno y tienden a la desaparición de la escuela pública con el consiguiente ahorro para el gobierno. Y esto es lo realmente preocupante, porque nos hace pensar en un plan debidamente orquestado con este fin.
El mismo comenzó en el gobierno de Menem cuando se sacó de encima a las escuelas nacionales y se las endilgó a las provincias sin proveerlas de los correspondientes fondos para su funcionamiento, sabiendo que tarde o temprano terminaríamos en la actual situación, y continúa ahora con este plan de achicamiento que terminará irremediablemente con la escuela pública que fue la base de la grandeza argentina. Lamentablemente, esta forma de protesta no conduce a nada. La única protesta efectiva hay que buscarla en las urnas cuando se vota.
Antonio Martínez Palomo
Bahía Blanca

Suelto o glosa

El suelto o glosa es una variante menor del editorial. Es un apunte o nota marginal en el que se destaca un acontecimiento poco relevante, los temas relacionados con la vida diaria, los cuales exigirá del autor ingenio, humor, habilidad y buen manejo del idioma. Se diferencia de la nota o gacetilla, porque no sólo informa, sino que juzga y valora, aunque aquí los pensamientos están expresados en pocas líneas.
Ejemplo:

CON LAS FORMAS DEL AYER
Antonio Berrade
Hace 60 años, el 9 de julio de 1944, falleció don Antonio Berrade, uno de los industriales que más aportaron a la ciudad.
Nativo de Ujue, Navarra, España, llegó a Bahía Blanca en 1912, enviado desde la Capital Federal por la casa Adot, fábrica de alparagatas y zapatillas de gomas que desde 1906 tenía aquí su distribuidora.
La llegada de Berrade –empleado desde la época fundacional de la firma– como apoderado general cambió esta situación, pues advirtió el potencial de la ciudad y su región, generando un cambio estructural al convertir a la casa en “especialista al por mayor”. El comercio creció rápidamente y en 1920 instaló su fábrica propia, con la construcción del edificio de la esquina de Brown y Pueyrredón.
La fábrica atendía la demanda local, con una producción diaria de 100 pares de zapatillas y calzados de lona. Hacia 1926, empleaba a 65 obreros en las secciones industrial, administración, empaque y depósito. En 1928, producía 900 mil pares de alpargatas y zapatillas al año, las cuales se distribuían en el sur de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Río Negro.
Algunos de sus modelos eran el zapatito de cuero y la zapatilla chacarera Llave, las alpargatas impermeables Dura y las españolas y para sport Globo.
Antonio Berrade dejó nuestra ciudad en 1938, luego de 26 años. Murió cuando apenas contaba con 62 años de edad.
La Nueva Provincia, viernes 9 de Julio de 2004

PERIODISMO LITERARIO

El editorial es un artículo de opinión obligada, pues, define la línea de pensamiento del medio con respecto a las noticias que se publican, a través de la interpretación, el enjuiciamiento y análisis de los hechos, con el fin de orientar a la opinión pública. Es un género de opinión ligado a la actualidad. El editorial reflexiona acerca de un determinado problema con el objetivo de mostrar un enfoque particular, que adoptan la forma de una argumentación fundamentada en informaciones. El carácter de la argumentación aspira a ser objetivo, para lo cual utiliza un lenguaje con argumentos razonados, sin valoraciones despectivas.
Por tratarse de una labor delicada y comprometida, el periódico confía esta tarea a los periodistas que se identifican plenamente con la línea política de la dirección. El editorialista es una pluma brillante, un pensador profundo y agudo. Su labor debe ir coordinada con la del redactor para que, en caso de pareceres contrapuestos, sea este último quien decida sobre los temas que escriben los editorialistas cada día y la forma en que deben hacerlo.
La política editorial es la columna vertebral de un medio periodístico. En muchos casos, el editorial no existe como sección, sino que se ve reflejado mediante la titularización o la editorialización de los artículos, predominando una determinada opinión que se comparte plenamente.
1) CARACTERÍSTICAS DEL EDITORIAL
Todo editorial posee las siguientes características básicas:
a) Debe escribirse con un lenguaje claro, propio, culto y una adaptación acorde con las exigencias del público lector.
b) En cuanto a su estructura, consta de: un encabezamiento donde se plantea un problema, un desarrollo en el que se manejan las pautas y un final que suele contener las explicaciones sobre las que se basan esas opiniones.
c) El editorial exige brevedad en su texto, profundidad y buen manejo en el tema tratado.
Ejemplo:

EDITORIAL
¿Comienza el fin de una gran rémora?

UNA INQUIETUD bahiense exteriorizada de múltiples maneras, a lo largo de estos últimos cuatro años, está constituida por la persistencia de la desagradable rémora en que se ha convertido el edificio patrimonial que perteneciera a la Dirección General de Rentas.
DESDE ANTERIORES gestiones gubernamentales se vienen prometiendo soluciones a la presencia, en pleno centro, del grosero vallado de chapa y tirantes que, para proteger los riesgos del edificio abandonado, obstaculiza la circulación por la céntrica esquina. Ello, además de su natural deterioro, se presta a abusos de toda clase como presunta propiedad sin dueño que se le atribuye. Es víctima en tal sentido de desbordes, pegatinas y suciedades mayúsculas.
UNA DE las últimas alternativas durante la actual gestión del gobernador Felipe Solá alentó la decisión de delegar ese espacio al funcionamiento de la sede local del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, que lo utilizaría como eje de los proyectos auspiciados en el sur provincial.
LA DECISIÓN fue asumida como un intento válido de descentralización –tan imprescindible y postergada– en dicho ámbito. Así lo dio a entender, tiempo atrás, durante una visita a la ciudad, el jefe de Gabinete del citado instituto, señor Jesús Plaza. Sin embargo, más allá de algunos viajes de funcionarios a nuestro medio, el proyecto no prosperó y todo sigue estando como hace cuatro años, o peor.
DÍAS ATRÁS, esa posibilidad volvió a resurgir, tal vez ahora con mayores visos de veracidad, por cuanto el organismo cultural se hizo cargo oficialmente del edificio de Sarmiento y Estomba, con el fin de otorgarle el destino anunciado.
SEGÚN SE reiteró, las instalaciones servirán para alojar las oficinas administrativas de la Orquesta Sinfónica, el Ballet del Sur y el Coro Estable. Asimismo, se procura habilitar una sala de exposiciones y otra de conferencias, lo cual otorgaría una estructura orgánica y funcional a dicha dependencia y facilitaría el funcionamiento de los entes culturales. Con el aditamento de disponer de un espacio para usos afines.
SI BIEN no se anunciaron planes de la dimensión que serían de desear, se señaló que en los próximos 90 días se resolverán dos problemas fundamentales, como son la fachada y la cubierta del inmueble. Esto dará pie, según el anuncio, a la inmediata desafectación del “galpón” de chapa y madera instalado sobre la céntrica vereda.
NO DEJA de ser un paso inicial, pero, de concretarse, sería un buen comienzo en cuanto a la recuperación de un edificio de 1911. Una obra gestada dentro de las ambiciones de progreso que experimentaban entonces la ciudad y la provincia, reflejadas en la jerarquía arquitectónica y monumental de los edificios públicos de esas primeras décadas del pasado siglo.
ADEMÁS, IMPLICARÍA la presencia efectiva y consciente de la Provincia en nuestro medio, con el fin de propulsar proyectos culturales y educativos que son fundamentales para la consolidación de la sociedad. Una sociedad, en este caso del sur bonaerense, que aún alienta metas capaces de situarse por encima de los apremios inmediatos. Ya que si bien éstos requieren impostergables respuestas, no son marginales ni ajenos a la búsqueda de las elevadas metas del saber y la cultura, fuente de toda evolución y auténtico progreso.
La Nueva Provincia, 15 de agosto de 2004